CARTAS NAHUAS
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Abstract
Debido al tiempo de lluvias y deslizamiento de las montañas, suspendí mis salidas para seguir buscando respuestas a mi trabajo de investigación. No obstante, evitando los tiempos fuera, hubo un momento en el que trabajé dentro de las aulas con jóvenes estudiantes del bachillerato General "Venustiano Carranza",
PORTADILLA
HOJA LEGAL
Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social.
Programa: Maestría en Antropología Social Promoción 2023-2025.
CLCoordinador
Por: Cartas por Palestina.
En el curso me propuse indagar sobre qué saben las nuevas
generaciones acerca de su entorno, de su territorio, de sus espacios y,
especialmente, de su lengua náhuatl, ya que, por medio de ella, he obtenido
información sustanciosa sobre el entorno que de la venidera desde el español.
Laboratorio de Lengua y Cultura.
Coordinador: Dr. José Antonio Flores Farfán.
Por: Lic. Evelia Hernández Hernández.
En los estudios sobre las lenguas indígenas en México, la información
disponible suele concentrarse, por ejemplo, en clasificaciones oficiales como
en los censos de hablantes generados por el Instituto Nacional de Estadística
Geografía e Informática, (INEGI) (2020), descripciones estructurales que
registran variantes como el Instituto Nacional de lenguas indígenas (INALI)
(2020), e información de vitalidad y niveles de transmisión como Instituto
Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) (2024), (INEGI) e (INALI). Si bien
estos datos son importantes para dimensionar la presencia de una lengua en
términos demográficos y normativos, resultan insuficientes para comprender
cómo una lengua se usa y desenvuelve en contextos concretos.
Este trabajo nace durante mi estancia de campo, es una aportación
independiente de la centralidad y enfoque de investigación de mi tesis
titulada: “Itich Tlaltikpak ua Tonalmeyotl. Tonalkualtzitzi tleni axca
iljhuikak itich masehual Altipetl tle Puebla” / “Entre la Tierra y el Espíritu.
Paisajismos Sagrados en la Sierra Norte de Puebla”. Debido al tiempo de
lluvias y deslizamiento de las montañas, suspendí mis salidas para seguir
buscando respuestas a mi trabajo de investigación. No obstante, evitando
los tiempos fuera, hubo un momento en el que trabajé dentro de las aulas
con jóvenes estudiantes del bachillerato General “Venustiano Carranza”,
ubicado en la comunidad de Tlamanca de Hernández, Puebla.
Con ellos desarrollé un pequeño curso dirigido a los tres grados
del bachillerato —primero, segundo y tercero— en el cual abordamos el
quehacer de la antropología, sus métodos y su relevancia en la comprensión
del territorio, el espacio, el lugar hasta abordar las representaciones del
paisajismo desde su percepción en cuanto a su entorno.
El propósito de este ejercicio fue contribuir a comprender una
dimensión importante de mi investigación como los paisajes sagrados y,
particularmente, la experiencia espiritual de las mujeres Tesetzis, quienes
desempeñan un papel central en la cosmovisión indígena de la Sierra
Norte de Puebla.
En municipios como Tepetzintla y de sus comunidades adscritas,
hay dinámicas sociales que no siempre quedan reflejadas en los registros
institucionales como el tipo de infraestructura vial, es decir, a la infraestructura
vial comunitaria no reconocida oficialmente, asimismo a la no disponibilidad
de material escrito en náhuatl, a las formas en que se enseña el idioma español
como lengua estándar o el náhuatl, -esta con menor interés-, en los albergues
y a la presencia de docencia de habla náhuatl local o bilingües en las pocas
escuelas indígenas de la región.
Por otro lado, la ausencia de estudios sociolingüísticos situados en
estos espacios deja sin documentar la manera en que las lenguas circulan
realmente en la vida diaria, particularmente en las escuelas.
Es precisamente frente a esa limitación descriptiva que surge la
necesidad de replantear el enfoque analítico, es decir, cuando a la lengua se
le observa únicamente como sistema gramatical o como inventario léxico, se
privilegia su dimensión formal, pero se invisibiliza su funcionamiento social.
En contextos donde el bilingüismo organiza relaciones de poder, pertenencia
y exclusión, la estructura lingüística por sí sola no explica las preferencias de
uso ni las posiciones que los hablantes ocupan en el espacio social.
Desde esta perspectiva, en este trabajo hago hincapié en que la
lengua náhuatl no debe reducirse a un sistema gramatical aislado ni a
un inventario léxico susceptible de clasificación estadística. Aunque la
lingüística la estudia como objeto analítico, es decir, con estructura, reglas
y variantes; en el contexto comunitario y escolar, la lengua se manifiesta
ante todo como práctica social en la que se refleja el movimiento de las
personas, su pertenencia y jerarquías en espacios concretos. Con esto no
se niega su dimensión estructural sino de desplazar el enfoque hacia una
dimensión relacional, esto es, observar de qué manera circula, cómo se
legitima, en qué contextos se presenta con mayor intensidad o bien, se
hace invisible y qué efectos produce en quienes la emplean dentro de la
configuración del espacio social.
A partir de esta mirada etnográfica, las aulas escolares se
convirtieron en un espacio idóneo para observar cómo el náhuatl y el
español se comunicaban, posicionaban cercanía o distancia entre ellas.
Las visitas constantes al bachillerato y de los ejercicios realizados
con los estudiantes, permitieron comprender que la lengua no se expresa
únicamente a través de la articulación verbal ya que también se manifiesta
en la gesticulación, silenciaos, desplazamientos corporales y formas de
agrupamiento. En Tlamánca de Hernández, el náhuatl se transmite
principalmente por oralidad y memoria colectiva pues su presencia en la
escritura es limitada. Esta característica condiciona su comportamiento
dentro de la escuela, donde el español ocupa el lugar institucional
dominante. En consecuencia, el náhuatl aparece como lengua de uso más
discreto e íntimo, de confianza y de referencia territorial, mientras que el
español organiza la formalidad académica.
El vínculo entre lenguas y territorio se hizo evidente durante una
sesión dedicada a reflexionar sobre el espacio. A partir de esa discusión,
varios estudiantes establecieron un paralelo entre su experiencia
comunitaria y el conflicto ente Palestina y la ocupación Israelí.
Surgieron preguntas por la disputa territorial, por las dimensiones
religiosas y políticas del conflicto y por la relación entre tierra y pertenencia.
Por todas estas inquietudes, la conversación derivó en un diálogo
reflexivo, empático y extenso en el que las y los jóvenes mostraron un genuino
interés por entender la situación. De manera espontánea surgió la propuesta
de escribir cartas de solidaridad dirigidas a Jóvenes, niños y niñas palestinos;
El gesto no fue casual ya que el territorio, entendido como lugar de vida y de
memoria, conectó la experiencia serrana con la situación de Palestina.
Esta iniciativa fue una muestra clara de cómo los estudiantes pueden
vincular su propio sentido de pertenencia territorial con realidades otras,
globales, a través de la empatía y la escritura. Las cartas se redactaron
inicialmente en español; sin embargo, como algunos estudiantes se mostraban
tímidos, les propuse que también las escribieran en náhuatl y que se sintieran
libres de usar la lengua con la que más se sienten cómodos, si así lo deseaban.
Más decididos, se unieron a la invitación y, aceptaron hacerlo en otra sesión.
En la siguiente clase retomamos el ejercicio en el que cada estudiante reescribió
su carta en náhuatl, añadiendo pequeños dibujos que representaban sus
emociones y pensamientos. Fue entonces cuando observé con atención la
dinámica que se generó en el aula.
Mientras tanto, las cartas que en una primera sesión se redactaron en español,
la escritura fue rápida, -10 minutos-, se hizo de forma individual y silenciosa.
El proceso de escritura no exigió negociación colectiva ni consultas reiteradas,
sin embargo, al proponer que reescribieran las cartas en náhuatl, el escenario
cambió.
Para las cartas escritas en su lengua náhuatl local les tomó más del
doble de tiempo ya que su proceso de deliberación fue más complejo. En ese
proceso, los estudiantes que no hablaban náhuatl comenzaron a interactuar
intensamente con los bilingües (español- náhuatl), mientras que los bilingües
se acercaban a otros bilingües con mayor seguridad en su dominio del
náhuatl para confirmar la ortografía, resolver dudas morfológicas y verificar
la precisión de los significados o la forma correcta de expresar una idea.
Yo, como observadora participante, me limité a mirar, escuchar y
callar puesto que en ese silencio, se mostraba un fenómeno significativo
y la pregunta del momento que sobresalía fue ¿por qué los estudiantes
bilingües se acercan otros bilingües para confirmar sus escritos?
El aula se transformó en un espacio resonante, los cuerpos se
movían de un lado a otro dentro de las aulas, los estudiantes miraban
al techo o al horizonte donde las montañas podían apreciarse desde las
ventanas del aula; suspiraban, fruncían el ceño, se rascaban las cabezas,
los tobillos se movían de forma alterada, las estudiantes se acariciaban sus
largas trenzas negras; todos ellos pensaban.
El murmullo colectivo era una manifestación del esfuerzo por
reflexionar su expresión en náhuatl, una lengua que exige una lógica
diferente del español, una manera distinta de construir el mundo en
palabras.
Para este momento, denominaré a la lengua materna como (L1) y
a la lengua adquirida como segunda lengua (L2) mientras qué, para inferir
a los bilingües cuya lengua materna fue el náhuatl y que adquirieron como
segunda lengua el español, los inferiré como (L1N+L2E) mientras qué,
para los hablantes del español que adquirieron el náhuatl como segunda
lengua los distinguiremos como (L1E+L2N) -.
La forma en que los hablantes se distribuían dentro de sus
respectivas aulas decía mucho, es decir, mientras los monolingües del
español ocupaban un extremo del aula, los jóvenes hablantes bilingües
solían posicionarse en una parte media, mientras tanto, al otro extremo,
también estaban los bilingües que optaban por desenvolverse solo en
náhuatl usando el español de ser necesario tal como se muestra en los
esquemas a continuación:
Al escribir en español, el ambiente era casi mecánico ya que el
sonido uniforme de los lápices y plumas sobre el papel dominaba el
espacio, la escritura se observaba más fluida, sin pausas continuas en el
grafito. En cambio, al escribir en náhuatl, surgían tensiones, preguntas,
cooperación y curiosidad compartida, veía como la lengua náhuatl hacía
de forma tácita que interactuasen varios vínculos sociales.
Durante las sesiones dentro del bachillerato, observé un fenómeno
recurrente en cada aula, esto apuntaba a la forma en que se estructuraban
las relaciones lingüísticas entre estudiantes, es decir, las aulas, ya divididas
por grados, en cada una de ellas se seccionaban de manera orgánica por
afinidades lingüísticas, convirtiéndose en un campo de relaciones que
fluían a través de la palabra. Por ejemplo, en los grupos de primero,
segundo y tercero de bachillerato, noté que monolingües del náhuatl
como tal no había, ya que su trayectoria educativa y el habla diaria en la
comunidad, el español ha tenido un dominio significativo. No obstante,
puedo aseverar que en las aulas se hallaban pocas personas que preferían
comunicarse en náhuatl puesto que es su lengua materna y se sentían más
cómodos usándola a pesar de saber hablar el español.
Esquema 1
La presencia de una persona estudiante sorda e el grupo de primer
año amplía de manera significativa el horizonte analítico de este trabajo.
Su participación obliga a repensar la noción misma de competencia
lingüística en un contexto donde ya operan dinámicas complejas entre
náhuatl y español. Esta persona se comunicaba principalmente a través de
gestos y recursos visuales que, lejos de situarla en un margen comunicativo,
le permitían establecer vínculos con sus compañeros y compañeras a su
alrededor, sobre todo de los monolingües del español.
Indagando en su trayectoria educativa, durante su infancia asistió
a las jornadas temporales de atención a personas sordas donde recibió
instrucción básica en escritura y en Lengua de Señas Mexicana (LSM),
un servicio que se ofrecía en el distrito de Tetela de Ocampo, Puebla.
Esa formación inicial, aunque breve, le proporcionó herramientas
fundamentales para sostener su escolarización.
En México, existe la Lengua de Señas Mexicana, reconocida como
lengua nacional de la comunidad sorda, constituye un sistema lingüístico
autónomo respecto de las lenguas indígenas de tradición oral, en este
sentido, la LSM no cuenta con una variante específica en náhuatl. Esto
implica que la persona transita entre al menos tres códigos: español
escrito, náhuatl oral circundante y recursos gestuales vinculados a la
LSM, configurando un repertorio comunicativo complejo.
Desde una perspectiva sociolingüística, este caso no puede
abordarse únicamente en términos de déficit o dificultad educativa
sino como ejemplo de competencia comunicativa multimodal donde
la interacción corporal, visual y escrita compensa la ausencia de acceso
pleno a los intercambios orales.
En el aula, su forma de comunicarse evidenció que la lengua no
restringe la oralidad pues los gestos funcionaron como puente semiótico
que facilitó la comprensión y participación. Su presencia introduce una
dimensión más en el análisis del bilingüismo local haciendo ver que las
jerarquías lingüísticas se reconfiguran entre el náhuatl y el español, pero
también entre modalidades sensoriales de comunicación, recordando que
el acceso al conocimiento escolar depende de condiciones materiales y
pedagogías que rara vez contemplan plenamente la diversidad lingüística
y corporal existente en comunidades indígenas.
Esta organización no era casual, es más, se puede interpretar como
el reflejo de una geografía lingüística interiorizada por los estudiantes que
como he mencionado, se construye de forma natural, sin organización
social premeditada.
Sin embargo, detecté un dato más, se trata de un perfil lingüístico
distinto en el que jóvenes cuya primera lengua materna fue el español
(L1E) y luego adquirieron el náhuatl como segunda lengua (L2N). Estos
hablantes representan un tipo distinto de bilingües ya que no son hablantes
herederos de la lengua náhuatl desde su niñez pero que lo incorporaron
tiempo después, lo que puede generar diferencias frente al uso, la facultad
y la actitud hacia la escritura náhuatl.
Lo interesante es que, a pesar de conocer el náhuatl posterior a
su dominio del español, durante la redacción de las cartas en náhuatl,
estos estudiantes se acercaban frecuentemente a los “otros bilingües”
que aprendieron el náhuatl antes que el español y que se desenvolvían en
ambas lenguas sin dificultad, pero más se acercaban a los estudiantes que
se sentían más cómodos expresándose en su lengua madre, el náhuatl, para
confirmar su escrito o pedir ayuda en su corrección. Esta conducta hace
visible las formas en las que operan las dinámicas de prestigio lingüístico
generados por la confianza y el dominio de la lengua dentro del aula.
Este entendido sugiere que no todos los bilingües son iguales,
pues hay quienes, tal como refieren (María Polinsky y Olga Kagan
2007:370), son hablantes que nacen con “herencia lingüística”, frente a
otros que adquirieron la lengua después, siendo así para el náhuatl o el
español como primera lengua y que, con estas observaciones en el aula,
claramente se evidencian las competencias lingüísticas entre hablantes;
Esto es que, mientras los estudiantes bilingües (L1N+L2E) mantienen una
mejor seguridad en su escritura y dominio expresivo en su oralidad que
los hablantes nativos del español, aprendices del náhuatl (L1E+L2N), no
obstante, al acercarse a confirmar su escrito de los (L1E+L2N) a los (L1N+
L2E) mantienen cierta dependencia de sus compañeros traductores que
dominan una competencia consolidada.
Asimismo, para los grupos bilingües (L1E+L2N) y (L1N+ L2E),
buscaban una segunda opinión acercándose a los estudiantes hablantes
bilingües (L1N+ L2E) que preferían comunicarse en náhuatl con sus
compañeros a excepción de los docentes, sus compañeros monolingües e
incluso conmigo.
A continuación, una forma visual de la distribución de los grupos
bilingües en las 3 aulas del bachillerato:
La lengua, en este contexto, se comportaba casi como un agente
social selectivo, que definía los modos y las posibilidades de interacción.
Entre los monolingües del español predominaban los intercambios mixtos
entre hombres y mujeres; en cambio, entre los monolingües del náhuatl, las
relaciones eran más restringidas, separadas incluso por género. Los bilingües, por su parte, funcionaban como vínculos comunicativos entre ambos
grupos, sin marcar distancias rígidas.
Esta configuración se repetía en los tres grados, aunque con
variaciones en la cantidad de hablantes bilingües (L1N+L2E, L1E+L2N),
esto es qué en primer grado, su número era significativamente menor
que en tercero, evidenciando una disminución progresiva de hablantes
en las generaciones más jóvenes. Tal patrón sugiere un proceso de
desplazamiento lingüístico que se acentúa con el avance educativo, donde
el español gana terreno como lengua dominante.
Pero ¿qué sucede con los “otros bilingües”? es decir, cuando el
náhuatl entra en acción, activa una estructura gramatical distinta en la
persona, y a su vez, presenta una forma diferente de estar, de comprender
e interpretar el mundo. Este fenómeno se manifiesta en un sector pequeño
de estudiantes bilingües (L1N+L2E), aunque estos jóvenes poseen las
mismas competencias necesarias para comunicarse en ambas lenguas,
eligen no hablar español en contextos escolares.
Estas observaciones me llevaron a pensar que la lengua,
independientemente de ser un medio de comunicación, organiza el
espacio socioemocional dentro del aula, viéndose así, por la forma en que
los estudiantes se sientan, interactúan, callan o se mueven, reflejando su
relación con la lengua y frente a los demás.
Cabe resaltar que su decisión no es un sinónimo de desinterés
ni de incapacidad comunicativa, pues se puede considerar como un
posicionamiento lingüístico que refleja tensiones sociales, culturales y
simbólicas. Este grupo en particular vive en la periferia de la comunidad de
Tlamánca de Hernández a más de una hora cuesta arriba por la montaña
y su ubicación parece no ser un simple dato en forma de anécdota de
campo mío, ya que este distancia se traduce en una experiencia lingüística
periférica, viendo esto como una especie de soledad bilingües pues, al
no existir caminos amplios o redes sociales sólidas como casas vecinales
contiguas con hablantes de español, -ni bilingües ni monolingües-, su
relación con el español en su vida diaria es mínima.
Pero no se trata únicamente de distinguir a los hablantes por su
nivel de dominio lingüístico puesto que logré identificar que, frente a la
docencia, también se emergen formas de aislamiento y de proximidad
lingüística en donde, por un lado, existe cierto acercamiento a las formas
monolingües de la lengua, como si se tratase de un refugio para su propia
lengua (L1E) tanto para los estudiantes como para el docente, y por el
otro, se habla de un alejamiento de aquellas formas en las que la lengua no
desea o no logra ser hablada.
Los estudiantes bilingües (L1N+L2E) por otro lado, muestran
mayor comodidad al expresarse en náhuatl cuando no se tiene relación con
la docencia, mientras que los estudiantes bilingües (L1E+L2N), aunque
compartan la misma trayectoria lingüística desde el ámbito escolar con
el español, experimentan su relación con el náhuatl de forma diferente, es
decir, se apegan a la norma lingüística del docente y evitan dialogar entre
sí en náhuatl, no obstante, si el docente se encuentra ausente, vuelve a
surgir cierto flujo lingüístico entre hablantes bilingües (L2E+L1E) con los
(L1N+L2E).
Ahora bien, en cuanto al aula, para estos “otros bilingües solitarios”,
el salón de clases se convierte en un espacio de tensión pero también
de encuentro con otros que comparten su no hablar el español si no es
necesario y que, para hacerlo, estos estudiantes se sientan en el mismo
lugar, en las esquinas al fondo, justamente reproduciendo distancias
geográficas y sociales que los separa del centro de la comunidad, con eso
se vislumbra la capacidad que tiene la lengua de habitar las periferias con
ellos.
Este comportamiento de vivir un bilingüismo silencioso no
es gratuito, pues se debe a las dinámicas de las relaciones de poder
que el náhuatl tiene frente al español en un sistema educativo en el
que predomina una lengua estándar, el español por lo que refiriendo a
Bourdieu (1991), para este caso lingüístico, las lenguas no circulan en
igualdad de condiciones.
A esto se suma el hecho de que la docencia no es bilingüe
lo que refuerza estas jerarquías. La escuela, en este sentido, educa
lingüísticamente al privilegiar de manera tácita el español como lengua
de instrucción haciendo ver al náhuatl en conglomerados lingüísticos
reducidos ocupando espacios de estrategia lingüística.
Estas observaciones en las que la lengua en uso se mueve abre una
puerta imperiosa a la reflexión sobre cómo ciertas relaciones determinan
cómo, desde donde y con qué lengua se participa por lo que el ejercicio de las
cartas fue hasta cierto punto, un laboratorio de actividad sociolingüística.
Escribir en náhuatl implicaba más que traducir palabras ya que se requería
de pensar desde la lengua misma, desde su lógica interna, su ritmo y su
cosmovisión y por supuesto, tratar de comprender cada una de sus pautas
de interpretación.
A continuación, se presenta un ejemplo de las primeras versiones
de las cartas realizadas por un estudiante de 2º “A” en sus versiones español
y náhuatl:
Español
Queridos niños de Palestina,
Quiero que sepan que aunque no estoy
físicamente con ustedes, mi corazón
está con cada uno de ustedes. Sé que
están pasando por momentos difíciles
y que hay muchas cosas que pueden
hacerlos sentir tristes o asustados.
Quiero recordarles que son valientes
y fuertes, y que tienen la capacidad de
superar cualquier desafío.
Es normal sentirse confundido o
asustado en situaciones difíciles,
pero también quiero que recuerden
lo importante que son. Cada uno de
ustedes tienen sueños y deseos, y esos
sueños son valiosos.
Nunca dejen de creer en un futuro
mejor. Recuerden que hay personas
e n todo el mundo que se preocupan
por ustedes y desean su felicidad.
Aunque a veces parezca que todo es
oscuro, siempre hay luz al final del
túnel. Les animo a que se cuiden unos
a otros, a que s e apoyen y encuentren
alegría en las pequeñas cosas, como
jugar, reír o compartir historias.
No están solos. Su valentía inspira a
muchos, y su esperanza es una luz
brillante en el mundo. Sigan siendo
quienes son, creativos, inteligentes y
llenos de amor.
Con todo mi cariño,
Jovany González Mariano
Náhuatl
Toknisa kokone tlen chanchiua itch
Palestina
Nikki xik matika nik nejuatl amo
noka nika, no yolo katki iua namejua.
Nikmati nik namejua amo kuali nik
panotoke uan kate miyazaki tleyinesi
tlen uili ti tlakoxtos uan timomotiya.
Nikniki nimits ilnuamikis nik
namejua yolehikauake uan chikauake,
uan nankipiya chikaualis tlen ti uili
tikixpanouas yleyinesi.
Kuali xi momachili tla amo tik mati
tlen tik chivas ikuaj amo tikpanotok,
niki xijmatika namexkuika itch noyolo.
Yen se namejua kipia tlen nankinike
chivaske uan chikaualiske
Amo
kema
xikpoloka
tlen
namestyolchikaui
Xi kilnamikika nik kate miyake
tlaseualme itch tlaltikpatli tlen
motematiya kuali xataka uan mopakilis.
Siki tonalme amo kuakualtsi xik matika
nankasiske tlaualis. Nammechiljuia
uan nenkasiske pakilis itch tleyinesi,
keme nimauiltiske, niuitskake uan
tltoske tlajtolpoualis
Amo iselme nankate. Nilchikauake
miyake
namechyolpakita
uan
motechialistli se ueyi tlauis itich
tlaltikpak. Amo ximotlapatlaka kema
nankate.
Ika noche noyolotl…
Jovany González Mariano
Jovany González Mariano, estudiante de bachillerato, bilingüe (L1E+L2N).
Durante la revisión colectiva de las cartas, el Dr. José Antonio
Flores Farfán identificó en los textos una serie de formas gramaticales
y niveles de uso que evidenciaban particularidades dignas de análisis.
Estas observaciones pusieron en relieve fenómenos que no se ajustaban
plenamente a las descripciones normativas del náhuatl registradas en
estudios previos, lo que abrió la posibilidad de examinar con mayor
detenimiento ciertos desplazamientos estructurales y variaciones
emergentes en la escritura local. Por ejemplo, se analiza brevemente el
primer párrafo de la carta de Jovany:
Español
Queridos niños de Palestina
Quiero que sepan que, aunque no estoy
físicamente con ustedes, mi corazón está
con cada uno de ustedes. Sé que están
pasando por momentos difíciles y que
hay muchas cosas que pueden hacerlos
sentir tristes o asustados.
[....]
Náhuatl
Toknisa kokone tlen chanchiua itch
Palestina
Nikki xik matika nik nejuatl amo
noka nika, no yolo katki iua namejua.
Nikmati nik namejua amo kuali
nik panotoke uan kate miyazaki
tleyinesi tlen uili ti tlakoxtos uan
timomotiya.
[....]
A partir de esta primera versión escrita en náhuatl, se identificó un
fenómeno estructural importante y es que, gran parte del texto expuesto
como ejemplo y de otras cartas más, se reproduce el orden sintáctico y la
lógica subordinada del español. Las cartas no constituían una organización
del mensaje desde la gramática propia del náhuatl sino una traslación casi
lineal del texto original. Se observó la presencia explícita de pronombres
personales innecesarios en náhuatl, encadenamientos subordinados
equivalentes a “quiero que sepan que…”, así como una disposición de
los constituyentes que seguía el patrón (sujeto+verbo) complemento
característico del español.
Este comportamiento lingüístico evidenciaba una transferencia
estructural asociada al bilingüismo escolarizado en el que el español
funciona como lengua que modela y organiza la escritura (Thomason y
Kaufman 1988:129), asimismo, se reconoció que estructuraron el texto
como en español para facilitar la lectura a quienes no dominan plenamente
el náhuatl o tienen mayor familiaridad con la sintaxis del español lo que
resalta una conciencia sobre su escritura pues para ellos, no se hizo de
forma incorrecta sino de manera estratégica de tal modo que corresponda
al entendimiento del hispanohablante.
Desde estas observaciones se planteó con el grupo realizar un nuevo
ejercicio orientado a identificar y discutir las disonancias gramaticales
detectadas en las primeras versiones, así como a examinar las implicaciones
culturales que acompañan el uso del náhuatl en este contexto. Con ellos, se
elaboró una segunda reescritura de las cartas atendiendo al orden verbal
propio de la lengua, a su marcación morfológica interna y a las formas
discursivas que organizan la expresión desde su lógica gramatical.
Náhuatl
Español
Queridos niños de Palestina,
Tokniuatzi
Palestina.
tlen
chanchiua
itich
Quiero que sepan que, aunque no
estoy físicamente con ustedes, mi
corazón está con cada uno de ustedes.
Sé que están pasando por momentos
difíciles y que hay muchas cosas
que pueden hacerlos sentir tristes o
asustados.
Quiero recordarles que son valientes
y fuertes y que tienen la capacidad de
superar cualquier desafío.
Nikniki xik matika nejuatl amo
nimoua nika, noyolo katki nimoua.
Nikmati nik nimejua amo kuali
tlen ninpananotoke uan tleinesi tle
tlakoxtoske uan nimomotiske.
Nikniki xikilnamikika nik nimejua
ninyolchikauake,
uan ninkipiya
chikaualis
tlen
nimechpaleuis
xipanoka tleinesi tlan amo kuali.
Es normal sentirse confundido asustado
en situaciones difíciles, pero también
quiero que recuerden lo importante que
son. Cada uno de ustedes tiene sueños y
deseos y esos sueños son valiosos.
Nunca dejen de creer en un futuro
mejor.
Recuerden que hay personas en todo el
mundo que se preocupan por ustedes y
desean su felicidad.
Aunque a veces parezca que todo es
oscuro siempre hay luz al final del túnel.
Los animo a que se cuiden unos a otros
a que se apoye y encuentren alegría en
las pequeñas cosas como jugar reír o
compartir historias.
No están solos su valentía inspira
mucho su esperanza es una luz brillante
en el mundo sigan siendo quienes son
creativos, inteligentes y llenos de amor.
Con todo mi cariño.
Jovany González Mariano.
Amo ximohmoti tla amo tlen tikchiuas
kema panotok tlen amo kuali noiujki
nikniki xikilnamikika keniujki kate
tokniua tlenimechnike.
Nimejua ninkipiya tlanimilil tlen
kualtsitsi, ninike tlanimilil muljue kuali
patiyo.
Nionkema
xikilkauaka
tlen
nimechyolchikaua.
Xikilnamikika nik kate miyak tokniua
ipa tlaltikpak tlen motemate tla kuali
ninkate uan nimo pakilis.
Kema-sa mota nochi tlayoualis, katki
tonal kanitlami tlakoyok.
Nimech oniljuiya nochte ximopaleuika,
ximoyekhuikaka ua xikasika pakilis
tleinesi ninkichiuaske, kime ikuak
nimauiltiya, niutska uan ikuak ninkitua
siki nimo tlatol.
Amo nimosel ninkate. Nimochikaualis
miyakekinike uan tlen nimechyolchikaua
se ueye tlauil itich tlaltikpak.
Amo ximopatlaka kime ninkate,
ninkipiya kualtsitsi tlanimilil uan nin
tentoke ika tlasotl.
Ika nochi no tlasotl.
Jovany Gonzalez Mariano
La nueva versión mostró una organización discursiva más
coherente, pero para asegurar esta afirmación, ambas versiones de las
cartas fueron leídas por personas adultas mayores que estuvieran fuera
del entorno escolar de los jóvenes de bachillerato, siempre y cuando su
lengua materna haya sido el náhuatl y como segunda el español, lo que
permitió observar con claridad los efectos de la organización sintáctica en
la comprensión.
En el caso de la primera redacción que se estructuró bajo el orden
y lógica del español, la lectura no fue fluida; aunque el léxico era náhuatl,
los lectores nahua hablantes se detenían constantemente, reformulaban en
voz baja y trataban de reconstruir el sentido. La impresión era que debían
reinterpretar el texto como si estuvieran traduciendo su propia lengua, ya
que el orden de las palabras y la articulación discursiva no correspondían a
la configuración habitual del náhuatl.
Esta dificultad no residía en las palabras sino en la disposición
estructural que organizaba el enunciado.
Tras la segunda reescritura, elaborada desde la lógica gramatical
propia del náhuatl, se repitió el ejercicio con los mismos perfiles de hablantes.
En esta ocasión, la lectura se desarrolló de forma fluida y con claridad y,
aunque el contenido era esencialmente el mismo, la reorganización del
orden verbal, la marcación morfológica y la secuencia sintáctica permitió
que el mensaje se comprendiera sin necesidad de reinterpretaciones
intermedias.
Esta diferencia evidencia que la transferencia estructural era un
factor determinante en la inteligibilidad, la reescritura, por lo tanto, fue
una corrección analítica pero también una constatación empírica de cómo
el orden sintáctico incide directamente en la producción de sentido.
A partir de la revisión comparativa de ambas versiones de las
cartas, emerge otro fenómeno importante, se trata de la variación en la
representación gráfica de ciertos sonidos. Algunos estudiantes escribían
wili en lugar de huili (puede, de poder hacer algo), por ejemplo:
Náhuatl
Español
Náhuatl
Kema nimehua (wili) kichichiua tlanesi (uili) tlanepalitalis
(Cuando ustedes (puedan) construir un futuro cuando
(puedan) leer esta carta
Tokniua tlasojtlalis
Queridos amigos
Español
Nik mati tlen nimonimiya nimejhua
simi owe ichi Gaza, itich ni ninin
tlajkuilol nimech iljuiya amo ninkate
nimosel, milauak Kate tokniuan le
nochi tlaltikpak motikipachouan
nimeuan,
uan
yejua
kinijke
tlapaleuiske, Ne nimech iljuiya
seme ninijke tokniua, Max amo uili
ni mechita sehseme nokniu, ne ni
mech iljuiya nimehua ni kixikoua
tekokokayotl,
amo
xikipoloka
chicaualis, nikitaske simi tlayoua max
amo ximomojika nimehua ni kokone
uan nichikauakeuili kichiua tlanauatil,
nono amo kema xikilkauaka.
Se que ustedes en Franja de Gaza es
muy difícil. En esta carta les digo que
no están solos, muchas personas de
todo el mundo están con ustedes y
quieren apoyarlos. Yo les digo a las
personas no los puede ver cada uno de
ustedes yo les digo que ustedes pueden
aguantar sufrimiento no pierdan las
fuerzas, cuando vean la oscuridad no
se asusten, ustedes son niños y van a
crecer, eso nunca lo olviden.
En el ejemplo, los jóvenes argumentaron que no pronunciaban el
sonido [w] claramente diferenciado de la secuencia [hu], otros empleaban
shikmati en lugar de xikmati (quiero que sepas), afirmando que el sonido
inicial no correspondía al valor tradicional asignado a la grafía [x], sino
a una fricativa post-alveolar más cercana a [∫]. Sin embargo, no todos
coincidían en estas apreciaciones,mientras algunos sostenían que esos
fonemas sí estaban presentes, otros afirmaban no identificarlos como
tales en su habla cotidiana.
(Kema nimehua wili kichichiua)
tlanesi uili tlanepalitalis (tla nikita nini
tlajkuilol amatlatl) amo kema nimo
makaya se tikitl ojko nikchiuas nini
tlajkuilol amatlatl ne nimech iljuiya
se siki tlajto ne nikniki nimech maktis
se kuali tlapaleuilis uan noyilniua
nikchia ika nochten nimehua no
amapohua, xikmatika niktlanepaleta
nimehua, ye ninkanka ika pakilis ni
mech panoltiya nimehuan.
Uan axka ika timoauitiya uan
xikmatika satepa ti mononotsa,
nimehua tlaixpan xiksinchiuaka ximo
chikauaka uan nimehuan xikchiuaka
tlamantl nimo nimilis, kemen oksike
tokniua.
Ika miak tlasojtlalis
Atte: Angélica Juárez Mora
Para que cuando puedan construir un
futuro mejor, si pueden ver esta carta
nunca me había dado un momento
para escribir esta carta yo les digo
algunas palabras, yo quiero ofrecerles
mi apoyo y mi amistad, cuentan
conmigo y sepan ustedes que los
admiro, es un gusto poder compartir
esto con ustedes.
Y como despedida quiero que sepan
que hasta pronto hablamos, sigan
adelante luchando pueden hacer la
diferencia en sus vidas y a los demás.
Con mucho cariño
Atte: Angélica Juárez Mora
Estas controversias condujeron a un nuevo ejercicio colectivo en
el que se acordaban qué grafemas conservar para lograr una escritura más
uniforme y representativa local.
La discusión se desplazó entonces del plano meramente ortográfico
al fonético-articulatorio.
Se trabajó con esquemas del aparato fonador (Ladefoged, P., &
Johnson, K. 2011:8), para identificar puntos y modos de articulación,
se introdujo el Alfabeto Fonético Internacional (AFI), Ladefoged, P., &
Johnson, K. (2011) como herramienta descriptiva y, a partir de la escucha
atenta de la producción oral de los propios estudiantes:
Con base en ejercicios de análisis fonético, se propuso un alfabeto ajustado a los sonidos presentes en la variante local del náhuatl buscando que la representación escrita correspondiera de manera consiente
a la realidad fonológica compartida por los hablantes. A continuación, se
presenta un ejemplo de este proceso:
Este proceso muestra que muchas de las confusiones ortográficas
no derivaban por el desconocimiento de su lengua, sino de la coexistencia
de propuestas normativas elaboradas en otras localidades de la Sierra
Norte. Aunque estos estudios -impulsados por instituciones como el
INALI o el INPI- corresponden a variantes geográficamente cercanas,
la distancia real entre comunidades -de cuatro a seis horas de trayectoimplica diferencias significativas en la experiencia social, en el contacto
interlingüístico y, en consecuencia, en la configuración fonética. En algunas
zonas donde colindan poblaciones nahuas y totonacas, se observan rasgos
fonéticos producto del contacto, lo que transforma la variante y la aleja de
clasificaciones estandarizadas.
La elaboración de un abecedario propio no respondió a una
intención de ruptura con otras propuestas, sino a la necesidad de que
la escritura reflejara fielmente el sistema sonoro que los estudiantes
reconocen como suyo. El ejercicio de articulación permitió objetivar la
discusión pues ya no se trataba de decidir entre w o hu, o entre sh y x entre
otras grafías más por preferencia gráfica, sino de analizar qué sonido se
producía realmente observando a las personas mayores de la comunidad
como los abuelos de los jóvenes estudiantes y saber dónde se articulaba y
cómo podía representarse con mayor precisión. Así, la reflexión ortográfica
se convirtió en un ejercicio de conciencia fonológica y de afirmación de la
especificidad lingüística de nuestra comunidad.
Bibliografía
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)
2020 “Población de 3 años y más hablante de lengua indígena,”
y Geografía, México, datos del Censo de Población y Vivienda 2020
que registran que el idioma náhuatl es hablado por 1 651 958 personas
en el país. https://www.inegi.org.mx/app/tabulados/interactivos/?idrt=132&opc=t&pxq=LenguaIndigena_Lengua_03_2c423f98-1e294d68-b5ba-d1e3f9562eba
Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI)
2020
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variantes del náhuatl, portal web, Instituto Nacional de variantes
del náhuatl, portal web, Instituto Nacional de Lenguas Indígenas,
México. https://atlas.inpi.gob.mx/
Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI)
2024
Documento sobre lengua y/o pueblos indígenas consultado. México: Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.
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2005
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Diario Oficial de la Federación
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Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión
Bourdieu, Pierre
1991
Language and Symbolic Power. Cambridge: Polity Press.
Polinsky, Maria y Olga Kagan
2007
“Heritage Languages: In the ‘Wild’ and in the Classroom”.
Language and Linguistics Compass 1(5): 368–395.
2024
Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad. Última reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 14 de junio de 2024. Ciudad de México: Secretaría General,
Secretaría de Servicios Parlamentarios.
José Antonio Flores Farfán