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El miércoles 1 de julio se realizó la ceremonia de cierre de la Primera Jornada Binacional de Competitividad Sostenible Vitivinícola, iniciativa organizada por la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (FACEA) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), en conjunto con la Universidad Técnica Federico Santa María y el Tecnológico Nacional de México, a través del Tecnológico de Purísima del Rincón y el Tecnológico de Chihuahua.
La instancia reunió a viñateros de las regiones de Ñuble y Biobío, quienes durante los últimos meses participaron en talleres dictados por académicos de las instituciones organizadoras. Los módulos abordaron temáticas vinculadas a producción vitivinícola, sostenibilidad, rentabilidad, gestión de costos, modelos de negocio y herramientas para fortalecer la competitividad del rubro.
Durante la ceremonia, los asistentes recibieron un diploma de participación, en reconocimiento al proceso formativo desarrollado en los módulos de capacitación. Estas instancias buscaron entregar herramientas prácticas para enfrentar los desafíos actuales de la industria vitivinícola, mejorar los procesos productivos y fortalecer la gestión de los emprendimientos del sector.
La académica del Departamento de Auditoría y Sistemas de Información de FACEA UCSC y coordinadora de la actividad, Verena Yáñez, valoró el desarrollo de esta primera jornada binacional. “Ha sido una experiencia muy valiosa. Este es el primer proyecto a nivel internacional que realizamos en el Departamento y esperamos seguir trabajando con ellos”, señaló.
Asimismo, la académica explicó que, a partir de este trabajo colaborativo, se espera proyectar nuevas contribuciones en el ámbito investigativo, entre ellas la publicación de artículos científicos y el desarrollo de un capítulo de libro junto a la Dra. Adriana Fragoso, académica del Instituto Tecnológico Superior de Purísima del Rincón.
Por su parte, el director de la Universidad Técnica Federico Santa María, Cristián Lara, destacó la importancia de la articulación entre instituciones de educación superior y el sector productivo. “Desarrollar la industria requiere de colaboración y la conexión de la universidad con la industria es fundamental para aportar al desarrollo del territorio. Por eso es importante realizar este tipo de actividades entre universidades de la región y universidades internacionales”, comentó.
Desde México, la Dra. Adriana Fragoso, académica del Tecnológico de Purísima del Rincón, destacó el impacto de la iniciativa y el valor de la cooperación internacional. “Esta iniciativa de colaboración ha sido realmente un éxito, porque hemos logrado reunir conocimiento, colaboración activa e impacto de la universidad hacia su entorno, además de generar una red de investigación y conocimiento”, expresó.
La académica detalló que el programa contempló cinco módulos de formación. El primero estuvo orientado a introducir a los participantes en el entorno vitivinícola; el segundo abordó costos, gestión de costos y precios en viñedos; el tercero se centró en modelos de negocio, mediante herramientas como Canvas y Design Thinking; el cuarto revisó aspectos vinculados al registro de marca y derechos de autor; y el quinto abordó iniciativas de sostenibilidad.
“Los cinco módulos integran conocimientos que permiten a los productores, tanto en Chile como en México, ampliar acciones clave para gestionar su permanencia en el mercado, con rentabilidad y competitividad”, agregó la Dra. Fragoso.
Además, sostuvo que las instituciones participantes continuarán colaborando en nuevas iniciativas orientadas a apoyar a productores vitivinícolas y emprendedores. “Es un placer colaborar en la coordinación de este proyecto, donde la investigación cobra sentido al favorecer redes de conocimiento, colaboración e integración, generando impacto en las personas y contribuyendo a elevar la calidad de vida de los viticultores”, afirmó.
La actividad marcó el cierre de un trabajo colaborativo entre las instituciones participantes, fortaleciendo los vínculos entre Chile y México en torno al desarrollo sostenible de la industria vitivinícola. La experiencia permitió generar redes de cooperación entre la academia y el sector productivo, proyectando nuevas instancias de trabajo conjunto en beneficio de los viñateros de Ñuble y Biobío.
